Retrospectiva abierta sobre el proyecto Lautaro

[ENG text here]

Con motivo del cierre de ciclo de este proyecto musical, he pedido a algunas personas cercanas y queridas que escribieran a modo de reseña sobre el universo sonoro-visual llamado Lautaro. Cada uno lo ha hecho desde donde le ha salido y como lo ha sentido.
Músicos, productores, vj´s, directores, amigos, colegas, oyentes, y sobre todo compañeros de este viaje, participan de esta retrospectiva aportando su mirada y su apoyo. Para mi, se trata de sentirme acompañado en este cierre, esta etapa de cambio. Muchisimas gracias!!!

Nota: a todos los que quieran escribir algo sobre este proyecto que acaba aquí, enviarme unas lineas y las agregaré!!!
Nada mejor que despedirse acompañado!

Jorge Crowe / Laboratorio del Juguete
“Las Renuncias”

En este momento, mientras escucho el disco de Lautaro, pienso en todas las opciones que, voluntariamente, en la hora de la creación, deja fuera de su trabajo.

Mientras modela el sonido como una materia más bien corpórea y expansiva, deliberadamente esquiva dos gigantes tentaciones: el ritmo y la melodía.
No me caben dudas que hay en su gesto un aire de rebeldía,  pero se me impone con más fuerza la figura del monje. Del hombre que, en su camino de conocimiento, renuncia a placeres y distracciones para adentrarse en un enigma. Un kick en negras y un bello arpeggio son los demonios hablándole al oído, generándole el deseo de abandonar la huella, de reposar en el confort de lo familiar, en la aprobación de un público, en el innegable afán de agradar.
Pero Lautaro, en su temple, avanza en un territorio espinudo, incómodo, tanto para él como para quienes lo oímos. La lindura es enemiga de la Belleza y mientras que la pátina de la primera es pura ausencia en sus tracks (no, Lauta, tu música no es linda, ya lo sabés), el resplandor de la segunda se atisba aquí y allá, compleja, inefable y me hace recordar cosas, con la memoria del cuerpo antes que la de la cabeza. Cosas que me pasaron y cosas que no, que no sé, que no importa. Entre las que sí me pasaron, recuerdo tres o cuatro experiencias de la juventud. Sucedía tarde a la noche, justo antes de caer dormido. Plenamente consciente, algo así como mi alma abandonaba mi cuerpo y veía desde arriba mi habitación, a mí mismo durmiendo, la cama, las cosas. La vivencia me asustaba bastante y llegué a contarlo a un médico que me dijo que se las denomina “experiencias extracorporales” y que son más comunes de lo que uno piensa. El registro más fuerte que conservo era la manera en que comenzaban esos “viajes”: con un crescendo de ruido inmenso dentro de mi cabeza, como miles de personas pisando miles de hojas secas de miles de bosques. El ruido llenaba todo, expulsándome hacia afuera. Desde entonces, cuando escucho a un artista del Ruido como es Lautaro, mis reflexiones, mis sensaciones se dirigen hacia lo que está fuera del cuerpo, lo que no se explica ni se deja razonar, lo que algunos llamamos Dios.

Más adelante en la vida, volví a pasar por esas experiencias extracorpóreas de manera consciente, mediante la meditación profunda. Y ahí vuelve a aparecer el monje, sumido en su camino de Consciencia. El silencio y el ruido son los dos extremos del mismo puente hacia Eso. Lautaro busca, tantea, indaga, usando tanto un cuenco tibetano como un Gameboy porque las cosas son cosas y es el Artista/Alquimista quien hace de ellas algo sagrado. En su camino allanado me cuelo mientras lo escucho, para acercarme a eso que no tiene respuesta ni explicación. Renunciar a entender no implica dejar de preguntar. Más bien todo lo contrario.

Marcelo Acosta / Los Sabios Duendes

Conozco a Lautaro Zabala hace 15 años, con lo cual tengo el privilegio de haber visto la gestación, nacimiento y desarrollo del proyecto “Lautaro”. Desde sus comienzos Lautaro siempre tuvo un gran compromiso con la búsqueda creativa, el contenido y el mensaje simbólico de su obra. Ese mismo compromiso hoy lo lleva a escuchar esa voz interior que le pide cerrar una etapa para poder abrir otra, lo cual no significa olvidar todo lo hecho hasta el momento, ya que como decía mi maestro de composición Ricardo Capellano, la obra de un artista no es la composición de un disco o una obra aislada, la obra de un artista es todo lo que este compone durante toda su vida, como si cada trabajo, cada composición, formaran distintos movimientos de la gran obra total.
El mejor de los augurios para el siguiente movimiento.

Victor Arce / LxTxCx

Lautaro hace sonidos que la mayoría de la gente (hablando sólo de estadística, números y tendencias) encontraría “raros”, música extraña que se sitúa en extremos radicalmente opuestos al tipo de música más conocido. Quizás sea cuestión de gustos.

Es muy curioso ver como los gustos de una persona pueden cambiar. Yo, por ejemplo, también me he encontrado a mí mismo sin entender el arte y sin entender muchas cosas, decidiendo que “no me gustaban”. A mi hace un tiempo no me gustaba la música “noise”, no la entendía o me parecía extraña. Hoy me veo buscando específicamente cosas que me rompan la cabeza de algún modo y consigan revolverme. Y por eso también considero que los gustos de una persona no cambian tanto como en realidad cambia su apertura de miras, su apertura de mente. Abrir la mente es abrir los gustos, en cierto modo.

En la música de Lautaro entran en juego aspectos que normalmente no tienen protagonismo en la “música corriente”, en la música que es más probable escuchar en el mundo, la tendencia dominante. Aspectos que hoy a mí, que abrí mi mente más que ayer, sí que me interesan.

Las texturas, los silencios, el ruido y los drones, la tensión de los espacios menos saturados en la canción, la repetición de elementos en contraste con “elementos únicos” que aparecen una sola vez en la pieza musical y nunca los volvemos a oír. La reflexión sobre las frecuencias y como hay algunas que percibimos de manera diferente que otras.

Al fin y al cabo el gusto musical es un poco como las frecuencias, habrá algunas que te interesen más que otras, otras te provocarán dolor de cabeza y otras serán tus favoritas indiscutibles, pero es lógico que te perderás muchas frecuencias si no amplias el rango que puedes escuchar. Para nuestro oído esto es difícil, pero para nuestra mente es posible. ¡Amplia tu rango, escucha a Lautaro! Expresionismo abstracto en forma de audio.
PD: Hace unos años me topé por casualidad con la portada de “Leftraru” (2010) echando un ojo a la web de Lowtoy, y me sorprendió ese hombre raro de la portada que avanza entre escombros con unas plumas en la cabeza, y hoy me encuentro compartiendo proyectos con él. Si eso no es un cambio de frecuencia que me parta un rayo, o que me electrocute haciendo circuit-bending la semana que viene.


Manu Retamero / Lautstärke

Que Lautaro es un referente en la escena Gameboy/cacharrera no es un secreto. Que nadie le había buscado las sonoridades a la baja fidelidad como él, tampoco lo es. Que ha sido un pilar importantísimo para mantener la escena experimental y chiptune muy viva también.
Lo que quizá no todos sabrán es que todo esto no solo lo ha hecho con espíritu artístico, sino con todo su corazón y el alma en llamas. Pero nada de mandangas poéticas y alegóricas. Lo digo de verdad.


Javier Polo / Europe In 8bits
“Fin y Principio”

Mi querido compañero de viaje en este bello y loco mundo, Lautaro, me pidió que escribiera unas palabras acerca de su proyecto musical y aquí nos encontramos mi bolígrafo, un papel y yo, frente a frente. Ya está todo preparado: ¡Que comience el combate!

Este entrañable jorguín de los sonidos entró en mi casa allá por 2012 y lo primero que sufrió fue un atraco a mano armada por parte de dos cámaras y un micrófono. Algo maleducado por mi parte, ya que estaba muy cansado el pobre, pero que a la postre resultaría fundamental para el devenir de nuestros caminos.

Tras robarle sus conocimientos, su modo de entender la vida, sus ideas y sobre todo sus inquietudes artísticas, no tuve otra opción que visitar al hechicero en su refugio. Fue entonces cuando logré comprender de verdad su música y su arte. Fue en esa ocasión, al recorrer con él sus procesos creativos y sus experimentos sonoros, cuando conseguí abstraerme por un segundo de todo lo que me rodeaba y dejé mi mente libre. Todavía hoy recuerdo perfectamente esa sensación.

Aquél día me dí cuenta de que sus canciones no servían para ser escuchadas mientras uno está pendiente de otras cosas, ni son para ponerte a bailar o festejar. Van mucho más allá y requieren de tu total atención para ser verdaderamente disfrutadas.

Su música debes vivirla en directo o escucharla en solitario, con unos buenos cascos y los ojos bien cerrados. Así es como sientes el modo en el que consigue perturbarte, ponerte en tensión y dominarte para después trasladarte a otro lugar en el que crees que ya no estás solo, un entorno nuevo de paisajes electrónicos donde confluyen diferentes elementos escondidos que debes ir descubriendo poco a poco. Es una aventura mágica y salvaje.

Este compilado repasa el principio y el final de su proyecto musical y aunque no están todos los que son, ni son todos los que están, es un viaje al que sin dudarlo os invito. Ahora es el momento de acompañarlo y de disfrutar de su legado.

Julian Carrara / Two Games One Boy

Me siento a masterizar un disco y el analizador de fase comienza a dibujar formas geometricas y espirales (WTF?!). Cierro los ojos y de repente me transporte a un mundo sonoro lleno de mantras hipnóticos y seres electrónicos que claramente no son inertes. Algunos son amigables, otros despiertan monstruos.
Después de escuchar la secuencia de tracks entera, vuelvo a mi silla para nada indiferente al viaje que me había pegado por el mundo de Lautaro.

Pav Lov / Co Mu

Conocimos a Lautaro en la década pasada via Micromusic.net, esa gran red que agrupaba a aquellos para los cuales la tecnología en desuso seguía siendo una herramienta válida.

Aprovechamos su visita a Buenos Aires para invitarlo a participar en uno de los primeros eventos de música 8 bit que organizamos (2007, Goto Start). Nosotros recién empezábamos cuando Lautaro ya hacia un tiempo que trabajaba con estas herramientas. Su set en vivo de aquella vez mezclaba Gameboys, sintetizadores DIY fotosensibles y juguetes modificados.

En un momento en el que las definiciones estilísticas no se habían transformado en compartimientos estancos, Lautaro jugaba con fluidez entre las herramientas características del circuit bending y las del chipmusic, como si formaran parte de la misma voluntad de hacer las cosas de otro modo: tomando distancia de las ultimas tecnologías, construyendo sus propios instrumentos y modificando las herramientas del pasado reciente.

Su propuesta sonora se distinguía de todo lo que conocíamos anteriormente como música en 8bit. La representación social construida sobre esta estética no servia para abarcar la música de Lautaro, no había rastros de ese sonido juguetón y saltarín. Sin embargo el componente lúdico esta ahí, en la improvisación y la incorporación del azar, el azar como parte del juego. Las ondas de pulso se transforman en un ruido corrosivo que por instantes se enreda con micrótonos, que a su vez van armando frases en un su propio dialecto. Un flujo de frecuencias que van del mantra al caos para regresar al primer lugar.

Escucharlo sin conocer su rol como promotor, activista y coordinador de organizaciones colectivas sería no entender una parte muy importante de su obra. Desde su residencia es España apuntaló el crecimiento y desarrollo de las escenas de chipmusic y circuit bending argentinas, tendiendo vínculos, desarmando conflictos, organizando el compilado Chip.ar y fomentando el intercambio de artistas argentinos con sus pares europeos. Fundador del netlabel barcelonés Lowtoy, también ocupo un rol fundamental en la difusión de la escena 8bit, experimental y DIY europea organizando ciclos, dando talleres y facilitando a los artistas del hardware necesario.

Transmut recopila tracks que anteriormente fueron incluidos en distintos compilados, quedando por fuera de sus cuatro discos. Este disco señala el fin de una etapa, abriendo el camino hacia una nueva territorialidad que Lautaro intuye pero aun no puede aseverar.

La tecnología Lo-fi crea ambientes en los que los glitches aparecen como un oleaje. Los drones sonoros caen como bombas en el medio de las micro-modulaciones de un gameboy circuit-bendeado. Oscilaciones que ascienden para terminar en ruido blanco.

Todos estos cacharros sonoros, como a él le gusta llamarlos, son los que Lautaro esta dejando detrás.

Raúl Berrueco / Vj Entter
“Cometer todos los errores posibles – Lautaro 2007-2015”

Escribir sobre arte sonoro y música me resulta extremadamente complicado, el lenguaje de las palabras poco o nada tiene que ver con la música. No existe un vinculo más allá del título entre el invierno y la famosa partitura de Vivaldi. De acuerdo con el escritor y neurólogo Oliver Sachs, ‘la experiencia acústica carece de conceptos, no elabora proposiciones; carece de imágenes, de símbolos, carece del material que conforma el lenguaje. Le falta poder de representación. No guarda una relación lógica con el mundo’.

Si acaso diré que el proyecto de Lautaro Zabala que ahora llega a su fin, ha sido un viaje alucinado y consciente a través de esa realidad paralela que es la acústica, de la mano de la improvisación y la experimentación. Principalmente en solitario y en algunos momentos acompañado de Manu Retamero en el proyecto paralelo ‘Lautstarke’. Como resultado nos encontramos ante un mapa sonoro complejo, topografiado a lo largo de estos últimos ocho años en diversos cortes esparcidos que a primera vista parece difícil ordenar. La guía a ese mapa imposible que conforman la discografía, los conciertos y las actividades paralelas de Lautaro (Lowtoy) pasa por la aceptación de la actitud del ‘hazlo tú mismo’ y comparte, así como de la poesía de la resistencia en un mundo hiper-idiotizado y mercantilizado hasta la médula, en el que todo se compra y todo se vende.

Experimentos surgidos no de la industria ni de la escuela sino de la cultura del software y el hardware libre, del circuit bending y de los rastros, de lo cotidiano, de lo casual, del barrio de Poble Nou, del intercambio de ideas en el espai Niu o Hangar y al mismo tiempo también en otros espacios virtuales de las redes globales. De todo eso y de la radical utilización de instrumentos y no-instrumentos diversos. Walky-talkies, cuencos de bronce, gameboys, aparatos bendeados, filtros y sintes DIY… artefactos de un caos semiazaroso y poblado de glitches.

Lautaro doma errores. No se preocupa nunca por nada. No duerme lo suficiente. Habla con la boca llena, interrumpe, habla más alto que los demás. Satura en las reuniones sociales. Hace ruido más y mejor que el resto. Cuanto más mejor. Busca la excelencia en todos los ámbitos atonales de la existencia. Sube el ruido de fondo y la anarquía y baja el resto. Lautaro no acude a fiestas. No tira de la cadena. Comete todos los errores posibles y los imposibles también. No lee nunca prensa musical. Solo ve reportajes en televisión de charcutería y polka bábara. Gasta el sueldo en juegos de azahar. Emite contaminación acústica en los mitines políticos. Vomita en la corbata del director.

Lautaro realiza experimentos y nunca apunta los resultados. Utiliza los aparatos siempre para lo que no sirven. Desconfía por lo general de la música. Acude en OVNI al trabajo y lo aparca en doble fila. Abraza el caos por las mañanas después de levantarse y le pellizca en el culo.
Lautaro Fin y Principio.


NUEVAS RESEÑAS LUEGO DEL LANZAMIENTO!!

Raül Peix / Ralp

Hace ya unos cuantos años que conozco a Lautaro, por ahí a principios del 2007 si no recuerdo mal, en una fiesta de MicroBCN en el Caixaforum. Entonces yo estaba justo metiendo la cabezita dentro del mundillo 8 Bit, y flipaba con esos tíos raros subidos en el escenario haciendo música con Game Boys y aparatos extraños, y haciendo bailar y percibir emociones a todo el público.

Desde esos entonces ya empezemos a confraternizar, y empezé a descubrir todo su particular mundo y personalidad artística, enseguida vi que buscaba algo diferente, que iba más allá de lo estético o lo tendencial, que exploraba terrenos poco convencionales.
Y durante todos estos 8 años he podido disfrutar muy de creca del proyecto Lautaro tanto en solitario, como con el grupo Subatak y con el dúo Lautstärke. Muy fan de todos ellos!

Para mi las creaciones de Lautaro han llevado la música Chip a otro nivel. Su manera de investigar, de usar y darle una nueva dimensión al sonido de baja fidelidad, su pasión y la implementación del Circuit Bending y el DIY en sus producciones, le han posicionado en un terreno muy único y con muy pocos rivales.

Drones, ruidos, glitches, texturas, frecuencias, harmónicos, minimalismo, oscuridad, caos… Todo un universo de experimentación sónica hecho con tecnología obsoleta, aparatos de fabricación casera y jueguetes electrónicos modificados.
Una mente inquieta con ganas de explorar, transmitir y enseñar, sin miedo a lo arriesgado o desconocido.

El proyecto musical Lautaro ha llegado a su fin, y no puedo evitar ponerme un poco triste al pensarlo, pero al mismo tiempo estoy seguro que todo esto solo significa un cambio de ciclo, para adentrarse en un nuevo viaje creativo lleno de experimentación, quizás con un nuevo alias, quizás con unas nuevas herramientas o medios, quizás con unos nuevos métodos, pero segurísimo para mejor.

Jasmin Yigit

Porque la vida sucede a cada instante y ese instante siempre esta cambiando… lo mas inteligente que se puede hacer es abrir inmediatamente el oido y escuchar un sonido… justo antes de que el propio pensamiento (mente) tenga la oportunidad de convertirlo en algo lógico, abstracto o simbólico.
-John Cage-

Paco Cero / PaK-ZerO

“Hey tío que pasa, soy PaK-Zer0, tú eres Lautaro ¿no?”
“Así es, mucho gusto, tú tocas mañana, ¿no?”
“Si vaya, a ver que tal, jajaja, ¿tú tocas ahora no? ¿qué haces más o menos en tu set?”
“Si bueno, ahora haré un set pequeñito con la gameboy para hacer un poco de puente entre los chicos (Snail y Ralp), pero una cosa pequeñita, no quiero asustar mucho a la gente”

Abril 2011: Con una pequeña licencia literaria y tirando de recuerdos, así pudo ser la primera conversación que tuvimos Lautaro y yo. En ese mismo fin de semana tuve la suerte de que me diese su número de teléfono y que me siguiese hablando después de haberle frito a llamadas el domingo diciéndole “que ya estaba llegando” al taller de piggy tracker que iba a dar ese día, mientras caminaba a toda leche y agobiado, perdido en las calles del pumarejo, buscando el laboratorio de intr:muros, donde se celebraban los talleres de aquella infame/maravillosa edición #100 del Familiar Festival.

Volviendo a la noche del viernes en la que nos conocimos: Justo tras terminar de hablar Lautaro se acercó al íntimo y ya legendario escenario del rancho y comenzó a desgranar su set. Hasta aquel momento, yo ya llevaba unos 3 años metido en la onda cuadrada y todo lo que tenía que ver con la micromúsica, y aunque aquella vez fué mi introducción formal al circuit bending, ya iba teniendo el oído acostumbrado al bello ruidazo atonal. O al menos eso creía yo.

Tras conectar solamente una gameboy con el clock mod sin ningún tipo de efectos, comenzó a sonar lo que hasta entonces fué lo más raro que escuché en mi vida. En su momento ya pensaba que más o menos había escuchado cuanto podía ofrecer en paleta de sonidos una gameboy y claramente me equivocaba. Se rompieron aquellas vitrinas de mi prepotencia en escasos 8 minutos de set contínuo. Dejé de ser PaK-Zer0, dejé mi identidad y el sitio donde estaba durante aquellos 8 minutos para pasar a ser el espectador de una escena que se desarrollaba ante mis ojos. Era testigo del paisaje de la ruina tecnológica, estuve presente cuando oí lo que hubiese escuchado si hubiese sido el último humano años atrás tras las guerras, encerrado en un bunker, escuchando como las máquinas cobraban vida error tras error.

Cuando me enteré de que el proyecto Lautaro se acababa, recordé un clásico de la filosofía mundana: “Si un árbol cae en el bosque y nadie lo ve, ¿suena?” Y pensé, si Lautaro deja de existir, ¿dejarán de existir todos lo mundos que en su momento creó?

Tuve la suerte de verme inmerso en esos mundos, ahora tenemos la oportunidad (incluso diría que la obligación) de preservarlos en nuestro corazón.

LasRenunciasImagen enviada por Jorge Crowe junto con su reseña.

Volver a “Lautaro llega a su fin…Transmut”

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